Estamos acostumbrados a ver mil y un efectos especiales en el cine. En cambio, a veces, somos incapaces de observar la belleza que nos rodea en nuestro día a día. Quedamos admirados por la magia de un mago, pero no somos capaces de observar esa misma magia en la perfección del universo, por ejemplo. Observa la belleza de un amanecer en verano, disfruta de la sensación de la relatividad del tiempo en función de las circunstancias, descubre cómo palpita tu corazón más rápido al enamorarte… La magia está presente en la realidad en aquellas personas que luchan por mejorar la situación social de los más desfavorecidos.

La magia es un término que te hace soñar, pero a veces, cuando no se entiende de forma positiva puede hacer que te des de bruces con la realidad. El ser humano es mágico, sencillamente, porque cada persona es única e irrepetible, es decir, no hay nadie que pueda ocupar tu lugar.

Del mismo modo, dentro de ti existe una capacidad de superación infinita, por tanto, en ti está el poder de ser feliz y de superar aquellos obstáculos que te producen temor. La rutina a veces, puede resultar aburrida, pero para combatir dicha sensación de aburrimiento, nada mejor que utilizar la creatividad y la imaginación. Piensa en qué sueños te quedan por cumplir, qué deseos te gustaría realizar y piensa en cómo puedes sorprender a las personas que te importan.

La felicidad llegará a tu vida justo en el momento en que aprendas a disfrutar con los pequeños gestos, a valorar los pequeños detalles y te des cuenta de que a veces, menos es más en la medida en que valoras más el ser que el tener. Y te das cuenta de que la percepción que tienes de la realidad es el principio de tu bienestar.