Di adiós a la mala suerte
La vida parece estar formada por ciclos. A veces viajamos a favor del viento, todo nos sale bien, estamos plenos de felicidad y conseguimos todo lo que deseamos fácilmente. Otras veces, por el contrario, todo parece complicarse, lograr cada objetivo nos cuesta un gran esfuerzo y parece que las cosas se tuercen hasta lo increíble.

El problema surge cuando, en las épocas difíciles, nos convencemos de que todo se debe a la mala suerte, de que todo nos sale o nos saldrá mal y de que no existe ninguna posibilidad de que las cosas cambien, porque esta creencia funciona como una profecía que se autocumple.

Nuestro cerebro tiene una percepción selectiva de la realidad. Si nos convencemos de nuestra suerte ha cambiado, y de que se ha vuelto mala, “sintonizamos” nuestra percepción hacia lo negativo, y todos nuestros pensamientos, emociones y conductas estarán teñidos de esa negatividad.

Esto nos llevará a pensar que ningún esfuerzo tiene sentido, con lo que no intentaremos nada que nos permita salir de esa situación y a la larga esto confirmará nuestra teoría.

El único modo de salir de este círculo es cambiar tu punto de vista, y comenzar a buscar lo que hay de positivo en tu vida. Lo mejor es comenzar por las cosas pequeñas, esas cosas que te hacen sentir bien, aunque sólo sea durante unos momentos. Incluso en las circunstancias más adversas encontrarás algo que te haga sentir afortunado.

Recuerda después los momentos en los que te pareció que estabas bendecido por la suerte. Recuerda cómo te comportabas y cómo estabas a la caza de la oportunidad. Resintoniza tu mente para ver las oportunidades de salir de la mala racha y actúa. No olvides que tu suerte la creas tú.