Di lo que piensas
En ocasiones, las personas no se atreven a decir cómo se sienten, qué piensan o qué desean. Viven a la expectativa de los demás y se van callando durante mucho tiempo. Sin embargo, hay un momento en el que no pueden más y explotan. Es decir, en algún momento sale a la luz la frustración y la rabia contenida. Y es que, la palabra es una fuente de comunicación fundamental, un punto de encuentro entre dos personas.

Sin embargo, aquellos que se callan, en cierto modo, se sienten mal por una decisión propia que surge de un comportamiento inadecuado. Además, a veces, este modo de obrar procede de una baja autoestima. Y es que, las personas con baja autoestima puede que no digan aquello que de verdad piensan por temor a defraudar a un tercero.

Lo cierto es que en las relaciones interpersonales se valora mucho la autenticidad. La capacidad de poder mostrarte tal y como eres ante ti mismo y ante los otros es un bien que te llevará a sentirte libre. Por ello, aprende a decir lo que piensas. Puedes animarte a dar tu opinión en los gestos más pequeños del día a día para ir tomando confianza. Por ejemplo, puedes decir el título de la película que te gustaría ver en el cine y pedirle a alguien que te acompañe, propón planes a los demás, da tu opinión en una conversación… No tengas miedo y aprende a quererte un poco más para considerarte una persona interesante y valiosa ante los demás.

En ocasiones, cuesta mucho hablar sobre los propios sentimientos. Sin embargo, para evitar heridas innecesarias es mejor exteriorizar aquello que pasa por el corazón. Por supuesto, siempre se debe hacer con cariño y prudencia.