Dibuja la línea de tu vida
Existen ejercicios que son muy positivos para reflexionar sobre el destino y la trayectoria desarrollada a lo largo de los años tanto en el plano personal como en el profesional. Para ello, puedes animarte a dibujar con la misma espontaneidad de un niño pequeño la línea de tu vida sobre un folio en blanco. Se trata de elaborar una carretera, con líneas rectas, subidas y bajadas.

Dichas subidas representan esos momentos de la vida en los que se recuerda haber vivido un muy buen momento, y también, donde sentiste que tu autoestima fue a más. Por el contrario, una cuesta hacia abajo determina una caída, una decepción, un fracaso, una traición, un desamor, en general, cualquier cosa que a ti te hiciera sufrir, y por tanto, también hiciera que tu autoestima fuese a menos.

A lo largo de esta línea lo mejor es que la dividas en tramos de cinco años para poder situarte mucho mejor en cada momento vital. De este modo, podrás observar cómo te sentiste en tu infancia, qué recuerdos guardas de tu familia o de tu integración con los compañeros de colegio. Generalmente, la adolescencia es un periodo de la vida que marca mucho porque se producen grandes cambios físicos en un breve periodo de tiempo que cuesta interiorizar. Pero también, puede que la falta de integración con el grupo de amigos fuese una causa de malestar.

De este modo, poco a poco, vas analizando los puntos más importantes y débiles de tu vida para poder conocerte mejor a ti mismo. Una vez que hayas realizado esta línea de tu vida, puedes ir un paso más allá para reflexionar sobre qué elementos sociales y culturales son los que más han influido siempre sobre tu personalidad. Por ejemplo, algunas chicas sufren por no tener una belleza que responda a los cánones de la delgadez actual.