Dieta antiestrés
Vivir sin estrés es un reto posible y alcanzable en la sociedad del bienestar marcada por la profunda presión laboral y también, por el miedo. El temor crece en cada centímetro cuadrado bajo los datos negativos de la crisis y el desempleo. La única forma de vivir sin estrés es alimentar la libertad interior. Dejar de temer aquello que pasará mañana para fortalecer la autoconfianza de saber que cuando llegue el momento, podrás superar todo lo que se cruce en tu camino. No hay obstáculos demasiado elevados frente a la capacidad de superación sin límites que hay en ti.

Por otra parte, ten unos hábitos de vida saludables. Aliméntate bien, teniendo en cuenta que cada jornada supone un alto desgaste para tu organismo. Disfruta de los placeres de la vida porque el presente se vive de una forma más plena cuando haces algo que te gusta. Entra en contacto con la naturaleza que produce un efecto relajante. También existen otros medios para alcanzar la calma. Por ejemplo, un baño caliente al final de la tarde, un curso de yoga, realizar ejercicios de relajación…

El estrés crece de la mano del pensamiento negativo. Por ello, ten cuidado con las interpretaciones que haces de los hechos, no seas tan exigente contigo mismo, no te marques expectativas tan altas. Disfruta de lo que tienes y no te obsesiones con aquello que te falta. De lo contrario, siempre vivirás desde la carencia.

Ten en cuenta que la fuente del bienestar eres tú mismo, por tanto, cuida de ti cada día. No sufras por cosas que no dependen de tu voluntad, no te obsesiones con temas que no tienen que ver contigo, relájate y disfruta al observar cómo fluye la vida. Y cómo todo es perfecto.