Dificultades para madrugar
El ser humano dependiendo de la costumbre que ha adquirido a lo largo de su vida pero también, dependiendo de su modo de ser, se muestra más o menos receptivo a la hora de madrugar y empezar el día. De hecho, para aquellas personas que están atravesando un momento de dificultad anímica, de depresión o de tristeza, el momento de poner el pie en el suelo para empezar la jornada representa el dolor de un nuevo día que se observa como un sacrificio vital.

Por otra parte, existen personas que disfrutan mucho más acostándose tarde, por ello, prefieren dormir también más por la mañana. Pero está claro que la vida laboral manda y más allá de cuáles sean tus expectativas te puede tocar levantarte temprano por obligaciones laborales de trabajo. En ese caso, tener una motivación para madrugar es esencial.

Lo más importante siempre es respetar las horas de sueño, por ello, el organismo debe acostumbrarse siempre a tener un horario regular. Pero además, a la hora de empezar temprano el día debes pensar en que así también podrás hacer muchas más cosas a los largo de la mañana y de la tarde.

Por otra parte, en caso de que tengas claras dificultades para madrugar pero no tengas ninguna obligación laboral que te invite a ello, debes buscar otras razones para dar el paso. Por ejemplo, apúntate a un curso que sea de mañana y al que tengas que asistir. También puedes quedar a desayunar con algún amigo y así tendrás que acudir a la cita puntual. El inicio del día cuesta mucho más un lunes que un viernes. Por otra parte, en caso de que te encante dormir, concédete ese regalo los fines de semana, apaga el despertador y deja que el mundo siga girando con su rutina mientras tú descansas. Algunas personas también disfrutan del placer de la siesta.