No digas sí cuando quieres decir no
¿Alguna vez has sentido que se están aprovechando de ti?¿Has hecho o haces cosas que realmente no has querido hacer? Luego encima vienen los sentimientos de culpabilidad por no haber sabido mantenerse firme y evitar sentirnos manipulados. ¿Realmente te manipulan o es que no saber decir que no cuando quieres decirlo? Por miedo a quedar mal, por las críticas… dan igual los motivos, pero debes saber decir no. Para ello en este artículo encontrarás algunos pasos para frenar ese “chantaje emocional” y aprender a no decir sí cuando quieres decir no.

Mantente firme en tus decisiones

Si no quieres sentirte víctima de las manipulaciones debes mantenerte firme en tus decisiones. Expresa cuáles son tus deseos y que son igual de importantes que aquellos que te están pidiendo y que no vas a ceder. Aunque las primeras veces te resultes muy complicado, empieza con pequeñas cosas.

Sé claro y directo

No te inventes argumentaciones que te puedan rebatir y que encima te hagan dudar de lo que realmente quieres. No abandones tu objetivo y para ello debes ser claro. Recuerda que argumentar ante personas que son hábiles en dar la vuelta a la tortilla no es una buena idea porque te sentirás en un callejón sin salida. Utiliza frases cortas y claras, si es necesario utiliza el disco rayado.

No digas sí cuando quieres decir no

Acéptate a ti primero, y luego a los demás

Ellos intentarán convencerte para salirse con la suya pero tú no pierdas tu objetivo y una vez que tomes la decisión, frena tu sentimiento de culpabilidad que sólo te debilita.

No es necesario decir un NO rotundo

No es necesario que digas que no y salgas corriendo. Hay muchas maneras de decir que no de forma asertiva sin necesidad de ser bruscos o recurrir a la mentira. Algunos ejemplos:

– Me gustaría mucho pero en ese momento no puedo.

– La última vez estuve esperándote mucho tiempo y prefiero que vengas tú a por mí esta vez.

– Lo consultaré con mi pareja y ya te digo algo.

– No puedo encargarme de esto en este momento, así que mejor busca a otra persona.

– Realmente no puedo, pero gracias por pensar en mí para pedírmelo.

– Yo no puedo ayudarte, ¿has preguntado a otra persona sobre esto?

No te preocupes en cómo reaccionen los demás, porque si se enfadan es asunto suyo. Tú sólo estás comunicando cómo te sientes y se lo estás expresando.