Distimia, vivir con melancolía
La distimia o trastorno distímico, es un trastorno crónico de carácter depresivo leve, que se caracteriza sobre todo por una baja autoestima, acompañada de un estado de ánimo melancólico y triste, pero que no cumple con todos los puntos para ser considerada una depresión. Los especialistas no conocen muy bien la causa de este trastorno, aunque piensan que su origen puede tener componentes tanto hereditarios como ambientales, derivados de situaciones de desarraigo, la falta de estímulos y premios, etc., sufridos en la infancia.

Como cualquier otro tipo de depresión, se da más en mujeres que en hombres. y la mayoría de las personas que sufren distimia sufren trastornos añadidos como ansiedad, alcoholismo o drogadicción.

Para considerar que una persona sufra distimia, es necesario que presenten un estado de ánimo triste durante todos los días durante un periodo mínimo de dos años. Esta dolencia también puede darse en niños y adolescentes aunque, como ocurre en otras formas de depresión, suelen presentar un carácter irritable en lugar de tristeza y los síntomas se deben prolongar por al menos durante doce meses.

Además, las personas que sufren este trastorno presentarán otros síntomas adicionales como sentimientos de desesperanza, dormir mucho o insomnio, fatiga, baja autoestima, trastornos alimenticios, etc.

El tratamiento para la distimia combina psicoterapia con fármacos antidepresivos. Los medicamentos más utilizados son los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina y los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina, antidepresivos tricíclicos e inhibidores de la monoaminoxidasa.

Las terapias más utilizadas son la terapia cognitivo conductual, con la cual se corrigen los pensamientos negativos, la terapia psicodinámica, que ayuda al paciente a entender los factores psicológicos que pueden estar detrás de sus comportamientos, pensamientos y sentimientos depresivos y la participación en grupos de apoyo de personas con el mismo problema.