Distorsiones cognitivas: interpretaciones erróneas de la realidad
Llegamos al trabajo y nuestro jefe apenas nos saluda y sólo nos responde con monosílabos. En vista de su actitud, llegamos a la conclusión de que está pensando en despedirnos. Como consecuencia de ello, crece nuestra angustia mientras intentamos recordar dónde hemos metido la pata. Nuestro estómago se cierra y sentimos casi no podemos respirar, esperando el momento en que nos comunique su decisión. Diez minutos después, nuestro jefe nos pregunta si tenemos un analgésico porque se ha levantado con un gran dolor de cabeza. Es entonces cuando nos damos cuenta de que las interpretaciones que hemos hecho de su actitud son incorrectas.

Esto se debe a las denominadas distorsiones cognitivas, engaños que distorsionan nuestra realidad y lo que pensamos de nosotros mismos. Como resultado de ello, gran parte del miedo, la angustia o la ira que sentimos muchas veces es provocada por estas distorsiones que no suelen tener ninguna base real.

Estas distorsiones cognitivas se originan en la niñez, cuando hemos tenido que utilizarlas para superar situaciones emocionalmente complicadas.

Se han grabado en nuestro subconsciente y, sin darnos cuenta, las seguimos utilizando cuando somos adultos. Por ello suelen darse en mayor medida en personas inseguras, con baja autoestima o quienes sufren una depresión.

Las distorsiones cognitivas más habituales son:

– Sobregenaralización: Consiste en pensar que si algo ha sucedido una vez, ocurrirá otras muchas veces. Normalmente las acompañamos de palabras como “nadie”, “nunca”, “siempre”, jamás”, “todos” o “ninguno”.

– Pensamiento todo-nada: Sólo se consideran dos opciones en los extremos opuestos sin tener en cuenta las soluciones intermedias que siempre se dan en nuestra vida.

– Pensamientos sesgado: Sólo nos fijamos en hechos que confirman nuestro pensamiento. Si creemos que no valemos para nada y nos manchamos tomando café, lo veremos como una confirmación de este hecho y no como una distracción fortuita.

– Lectura del pensamiento: Pensamos que los demás están emitiendo juicios negativos sobre uno mismo.