Dónde nace el miedo en nuestro cerebro
El miedo es una emoción que los seres humanos compartimos con prácticamente todos los seres vivos, ya que es un mecanismo de defensa que nos va a permitir sobrevivir a todo tipo de situaciones amenazantes. La diferencia entre nosotros y los animales es que nosotros no sólo nos asustamos de cosas reales, sino que también somos capaces de asustarnos de aquello que, no siendo real, es imaginado por nuestra mente. Es esto precisamente lo que hace que no todos sintamos miedo ante las mismas cosas y en el mismo grado pero, ¿dónde nace el miedo?

En nuestro cerebro tenemos una zona denominada amígdala, donde se procesa gran parte de la información que recibe del exterior, compuesta por olores, sonidos, imágenes, etc. La amígdala está directamente conectada con la médula espinal porque su misión es darnos la capacidad de responder a una amenaza externa de inmediato, sin que sea necesario que el córtex frontal, la parte racional de nuestro cerebro, intervenga en dicho proceso.

Las señales que son emitidas por la amígdala llegan al hipotálamo, donde se libera una hormona que a su vez liberal el cortisol, la hormona del estrés. Una vez que ésta hormona se libera, comenzamos a sentir todos los síntomas del miedo, como el aumento de la frecuencia cardiaca, la dilatación de las pupilas, la aceleración de la respiración, etc.

Es esta activación de la amígdala también lo que nos lleva a sentir miedo o angustia ante determinadas situaciones que, aunque en sí mismas no conllevan riesgos, como una reunión social, si nos han causado un daño emocional. Esta experiencia se almacena en el cerebro ligada a las emociones y cuando la amígdala detecta una situación igual, pone en marcha todo el mecanismo del estrés para defender al sujeto de una situación de peligro.