Dormir poco nos hace más arriesgados
Cuando dormimos poco nuestro cuerpo y nuestra mente lo notan. Nos pasamos el día cansados, somnolientos, intentando sacudirnos esa pesadez de la cabeza que nos impide pensar con la soltura habitual.

Si pasamos más de una noche sin dormir lo suficiente notaremos cómo esto comienza a afectar a nuestra memoria. Nos resulta cada vez más difícil recordar cosas e incluso razonar de forma habitual. Todos estos efectos de la falta de sueño sobre el cerebro ya se conocían, pero ahora además se ha constatado que dormir poco nos puede llevar a asumir más riesgos de los habituales.

Esto se debe a que, cuando esto sucede, aumenta la actividad cerebral en las regiones del cerebro en las que se evalúan los resultados positivos y disminuye la de aquellas zonas en las que se evalúan los resultados negativos, por lo que, aunque creamos que estamos tomando una decisión ponderada, no es así, sino que estamos corriendo riesgos a los que después quizá no sepamos cómo hacer frente.

Y no es necesaria la privación de sueño durante mucho tiempo. Una noche sin dormir ya nos hace más osados que de costumbre.

Esto ha sido constatado por un estudio llevado a cabo por el Centro Médico de la Universidad de Duke en Durham (Estados Unidos), publicado en la revista Journal of Neuroscience.

El estudio se llevó a cabo con 29 voluntarios adultos sanos, y de los resultados los investigadores dedujeron que aquellos que habían sido privados del sueño tomaban decisiones en las que sólo tenía importancia la ganancia económica, sin tener en cuenta aquellas opciones que reducían las pérdidas.

Este efecto también se constató en el ámbito laboral. Se observó que los sujetos que habían dormido poco tendían más a buscar las recompensas positivas sin tener en cuenta las consecuencias negativas.

Por ello, antes de tomar una decisión, duerme bien. De ese modo podrás estar seguro de que has elegido bien.