Efectos del mal humor
La verdad es que el mal humor es una verdadera tragedia para aquel que lo sufre de forma constante y para quienes están a su alrededor. La buena noticia reside en saber que no hay excusas, es decir, es posible cambiar de actitud poco a poco, y con paciencia. En general, es posible cambiar de modo de ser cuando se asumen las consecuencias de este hecho. Por ejemplo, el mal humor interfiere en tus relaciones sociales ya que puede que algunas personas de tu entorno lleguen a tener miedo por tus reacciones, es decir, porque no saben qué esperar en cada momento.

Es ilógico que las personas que nos quieren tengan que sentirse así, sencillamente, porque el amor conduce a la ilusión y al bienestar. A veces, detrás del mal genio, de forma contradictoria existe una gran necesidad de cariño y atención. Pero aquel que se muestra distante ha construido una coraza para mostrar fortaleza ante los demás.

Pero además, el mal humor te impide relajarte, disfrutar y reírte de ti mismo y de todas las cosas buenas que tiene la vida. La carcajada es una gran medicina para el espíritu, por el contrario, la rigidez de la falta de humor te hace permanecer encerrado en ti mismo y en tu vanidad.

En más de una ocasión, ante la falta de humor es posible hacer daño a los demás. Empezando por este punto es donde muchas personas pueden encontrar la motivación para cambiar. Y es que, a veces, se daña a personas a las que no se quería herir por nada del mundo. El sentido del humor es aplicable incluso al ámbito laboral y eso no quita un ápice de profesionalidad ni de rigor en la oficina. Al revés, una sonrisa produce una energía positiva alrededor que aporta felicidad a los demás.