Efectos físicos y psicológicos del miedo
El miedo es una emoción y como tal, produce unos efectos que son físicos y psicológicos. En primer lugar, en relación con el plano corporal, cuando una persona está bajo el efecto del miedo se queda paralizada y bloqueada. En cierto modo, el cuerpo se vuelve más rígido. Pero también, bajo el efecto del miedo, sucede el efecto contrario: se despierta el instinto de supervivencia, por ello, también existen casos de personas que reaccionan de una forma heroica ante una situación difícil. Bajo el impacto del miedo es posible sentir sensación de nervios en el estómago, del mismo modo, también es posible sentir opresión en el pecho. En un grado de temor extremo, también se tiene más dificultad para respirar. Es positivo escuchar las señales físicas para poder entender mejor la emoción.

Por otro lado, a nivel psicológico, el miedo también produce unas consecuencias. Por una parte, estrés. Además, también se suma sensación de agobio y de malestar por un mal que en realidad, se quiere evitar. Por ello, también se evitan situaciones que producen temor. Esto no quiere decir que esta actitud sea la mejor ya que hay situaciones que se deben afrontar. Como consecuencia del miedo se producen trastornos del sueño.

También se puede sufrir pérdida de autoestima en tanto que la persona se siente incapaz de controlar la situación, es decir, se siente vulnerable. Por ello, una consecuencia directa de esta vulnerabilidad es la culpabilidad. Algunas personas se sienten culpables por tener miedo. Cuando en realidad, se trata de un sentimiento totalmente natural y lógico en algunas circunstancias. Existen algunos temores que no tienen una causa clara. Este es el caso de los miedos que son irracionales. Por ejemplo, temor a subir en un avión o en un ascensor. Toda emoción produce un efecto a nivel corporal y emocional.