Efectos negativos del individualismo
El individualismo es una tendencia social, especialmente, en las grandes ciudades donde el anonimato más absoluto se instaura en las calles. En las ciudades pequeñas, es más fácil encontrar gente conocida por la calle y eso siempre aporta más confianza entre las personas. El individualismo va en contra de la propia naturaleza humana porque somos seres sociales que necesitamos relacionarnos con los demás para tener la mente activa, para sentirnos queridos e integrados en un grupo.

Sentimientos que genera el individualismo

El individualismo genera pena, por los valores que hemos dejado atrás y que están vinculados con una ética humanista. Del mismo modo, genera tristeza porque la sensación de ver cómo cada uno va a lo suyo resulta decepcionante. Un ejemplo claro de esta situación es cuando pides un favor a alguien cercano, y te dice que no.

El individualismo también genera sensación de soledad. Una soledad que es muy amarga, muy cruda y muy real. Son muchas las personas que sufren en silencio sus heridas a la espera de que una mano amiga surja en medio de la nada.

Efectos negativos del individualismo

Cómo romper el individualismo

Para romper el individualismo es muy importante hacer un esfuerzo personal para salir de esa rueda que en ocasiones, nos arrastra y nos hace pensar antes en nosotros mismos y en nuestras necesidades sin ir más allá. Conviene ampliar la mirada porque además, los efectos de compartir la vida con los demás son: alegría, ilusión, gratitud y bienestar.

Cuando empiezas a romper la barrera del individualismo también ganas seguridad en ti mismo y en los demás porque se refuerza la confianza mutua. Cada persona tiene ámbito de influencia en su entorno más cercano, por tanto, intenta sembrar esperanza y ser un buen ejemplo para los demás. Sólo así puede mejorar el mundo.

El término individuo nos cosifica, en cambio, el término persona, nos humaniza.