El amigo imaginario del niño
Algunos padres se alarman ante el hecho de que, a los dos o los tres años, sus hijos compartan sus vivencias con amigos imaginarios que sólo existen en la mente del niño. Estos amigos imaginarios pueden de distinta naturaleza, como personas, peluches o personajes inventados con los que el niño habla juega e incluso discute. Sin embargo, esta etapa es completamente normal en el desarrollo del niño e incluso resulta beneficioso para él, ya que le ayuda a desarrollar sus emociones y su creatividad, porque le permite expresar sus miedos, alegrías, deseos y preocupaciones con toda naturalidad.

Desde el punto de vista de los padres, aunque la existencia del amigo imaginaria se debe aceptar con normalidad, no se debe participar en el juego ni tampoco reprimir al niño para que deje de interactuar con su amigo imaginario.

Lo mejor es observar cómo desarrolla el niño el juego, y preguntarle al niño en qué lo ayuda el amigo imaginario y qué cosas hace. De ese modo, los padres podrán saber qué está
expresando el niño a través de su amigo imaginario.

La existencia del amigo imaginario sólo es un problema cuando el niño se encuentra tan absorbido por él que olvida sus tareas cotidianas, o cuando renuncia a jugar con otros niños por estar con su amigo imaginario. También lo será si el amigo imaginario se vuelve violento o si el niño comienza a manifestar conductas agresivas. Será en ese momento cuando debamos buscar la ayuda de un especialista, pero normalmente el amigo imaginario de nuestro hijo desaparecerá cuando el niño cumpla siete u ocho años de edad y haya desarrollado por completo las funciones del lenguaje, de la lógica y de la inteligencia.