El amor correspondido
El amor correspondido es aquel en el que existe reciprocidad por ambas partes. Y además, existe una relación de igualdad en cualquier momento, también, en las discusiones y conflictos. La correspondencia es básica para poder considerar de verdad un sentimiento como amor de verdad. De lo contrario, aquellas personas que hacen frente al rechazo se enamoran pero no viven la rutina del amor de pareja en donde se comparten momentos en común, y no existe tanta idealización. Puede que en algún momento de tu vida, hayas descubierto que te enamoraste de alguien a quien no conocías en realidad.

Esta sensación es muy habitual en el amor platónico donde eres tú quien te generas la imagen del otro. Por tanto, no conoces la realidad en sí misma sino que contemplas todo desde el filtro de la subjetividad. El amor correspondido puede durar años, tanto que algunas personas llegan a celebrar las bodas de oro. Sin embargo, esta constancia del sentimiento implica un trabajo de equipo por ambas partes, en donde no sólo existe sentir, sino también, mucha razón, fuerza de voluntad y un compromiso alimentado de forma consciente. Uno de los grandes errores de la sociedad actual es que se da demasiado peso a la idea de vivir el momento porque el sentimiento se hace muy débil cuando se vive desde el apetecer.

El amor también es sacrificado, es generoso, e incluso, querer en ocasiones puntuales, es mirar más por el beneficio ajeno que por el propio. La amistad también tiene mucho peso en un amor correspondido y es que aquellos que se sienten bien como pareja estable también disfrutan siendo amigos. Algunos estudios afirman que la vida en pareja aporta felicidad. Sin embargo, se trata de tener un amor de calidad y una pareja con unas bases sólidas. Algo que no es tán fácil de alcanzar.