El amor está en el cerebro
Aún no se sabe bien por qué nos enamoramos de una persona y no de otra, por qué alguien entre un millón pasa a ser especial para nuestro corazón, o, mejor dicho, para nuestro cerebro.

A través de diversos estudios los científicos han podido constatar que se producen grandes cambios en la química del cerebro cuando estamos enamorados. Se segregan una serie de sustancias como la feniletilamina que hace que se segregue dopamina, el “neurotransmisor del amor”, que es la sustancia que hace que queramos estar siempre con la persona amada, sonriamos siempre, perdamos el apetito y veamos todo de color de rosa.

Sin embargo, la aparición de estas sustancias no explica lo esencial: ¿Por qué elegimos una persona en especial? La psicología ha intentado dar respuesta a esta pregunta y ha llegado a varias conclusiones:

– Según unas teorías, en nuestro inconsciente tenemos grabada la imagen de nuestros padres e, inconscientemente, buscamos personas cuyos rasgos se parezcan a los de nuestro progenitor de sexo opuesto, porque es nuestro ideal de hombre o mujer.

– Otras indican que buscamos personas que tengan historias vitales similares a las nuestras, que hayan vivido experiencias parecidas y con quienes tengamos algo en común, además de tener un nivel cultural, económico e intelectual parecido al nuestro. En suma, buscamos ser comprendidos.

– Por otra parte, existen teorías que indican que nos enamoramos de la persona que tiene las cualidades que nos gustaría tener a nosotros. Curiosamente, esa persona nos atrae porque nosotros sí poseemos esa cualidad aunque no lo sepamos. Imaginemos que nos enamoramos de una persona muy decidida. Nosotros también lo somos, pero no lo sabemos, y al ver la cualidad en la persona reconocemos a un igual que refleja nuestro interior y por ello nos enamoramos.