El amor no es ciego
Existen dichos populares que no ayudan en nada a la superación personal y al bienestar interior. Uno de esos dichos es el que afirma que “el amor es ciego”. La realidad es que el amor puede que tenga miopía sólo en el caso de que uno mismo no quiera ver las cosas tal y como son. Es verdad que la euforia de los inicios y el exceso de ilusión hacen que la mente distorsione la realidad, sin embargo, hay un punto en el que uno mismo es consciente de cuando está cayendo en el autoengaño.

Otro tema muy diferente es que a veces, resulta más agradable mantener viva la llama de la esperanza que hacer frente al rechazo o a la frustración de que las cosas no son de color de rosa tal y como uno desearía. El amor no es ciego, y esto, es positivo.

Sencillamente, porque te permite darte cuenta de que está en tu mano no dejarte llevar por una relación que no es positiva para ti. O también, te permite hacer caso de los consejos de tu familia o de los amigos que te quieren de verdad cuando te dicen que una persona no te conviene o que no te corresponde del mismo modo. Está claro que siempre hay que tener un criterio propio, pero cuando todo un entorno tiene una misma opinión sobre una misma situación, en general, será por algo.

Por ello, es mejor escuchar los argumentos de los demás y después, poder valorar la situación con objetividad. Encontrar el amor verdadero es un tema que está directamente vinculado con la felicidad, por ello, es mejor hacerlo de una forma consciente, positiva y responsable. Dejando de lado la ignorancia emocional, el miedo o la soledad que hace acto de presencia ante un desamor.