El amor propio
El amor es un elemento determinante en la vida del ser humano, la falta de cariño produce grandes carencias afectivas. La fuente de amor más importante es aquella que deriva de las relaciones sociales y de los vínculos interpersonales. Sin embargo, el amor propio es el más importante de todos. Aquel que te conduce a respetarte a ti mismo, a no actuar nunca en contra de tu dignidad, a no permitir que terceras personas pisen tus derechos…

El amor propio te lleva a cuidar de ti, porque en esencia, este sentimiento siempre tiende a proteger al ser amado. En esencia, este amor no tiene nada que ver con el egoísmo o con la vanidad. Nada más lejos de la realidad, el amor es infinito y eterno de la mano de la motivación y de la alegría de ser feliz.

La falta de amor propio se muestra en los problemas de inseguridad, en la falta de autoestima, en el complejo de inferioridad… Cuando una persona no está bien consigo misma puede correr el peligro de querer agradar siempre a los demás, por tanto, no establece límites en las relaciones interpersonales. ¿Cómo puedes alimentar tu amor propio? Tomando conciencia de que tú eres la persona que mejor te puedes conocer. Asumiendo que eres libre de vivir desde la alegría. Cultivando tu mundo emocional que resulta gratificante para ti.

Por otra parte, también es indispensable tener un círculo social amplio para poder contar con la estima y el reconocimiento necesario a través de los amigos y familiares. Por el contrario, la soledad es fuente de sufrimiento y de soledad. La indiferencia es uno de los peores castigos para cualquier ser humano. El amor propio es tu particular regalo emocional. Sin embargo, ese regalo depende únicamente de ti y de tu capacidad de poner en práctica el arte de la aceptación.