El arte de relativizar las cosas
Desde pequeños, vivimos creyendo que todo es blanco o negro, sin embargo, existen los puntos intermedios y los colores que pintan la realidad de diferentes tonos. Merece la pena ampliar el mapa mental para sufrir menos. Por ejemplo, una persona que tiene muchos prejuicios sufre mucho más que aquella que es más flexible e intenta tomar la diferencia como una fuente de enriquecimiento o también, como una forma de aprendizaje.

El arte de relativizar las cosas implica aprender a ser más flexible contigo mismo. Especialmente, en aquellos momentos en que has cometido un error o te has equivocado. Pon en práctica el arte del sentido del humor y de la ironía. Aprende a reírte de ti mismo y de esas meteduras de pata que el ser humano, comete en algún momento aunque no quiera. La risa es una fuente de bienestar tan grande para luchar contra el estrés que por eso, hoy día, se imparten cursos de risoterapia en diferentes ciudades. Cursos que están destinados en algunos casos a trabajadores.

¿Cómo puedes aprender a relativizar las preocupaciones y los problemas? En el caso de que haya algo que te angustie y te preocupe mucho en tu día a día, intenta ponerte a través del pensamiento en lo peor. Por ejemplo, imagina que te despiden del trabajo. En ese caso, después de la angustia inicial que sentirás en un primer momento, empieza a pensar en posibles soluciones. Por ejemplo, puedes aprovechar ese momento, para volver a estudiar algo que te guste más y encontrar un empleo que se adapte mejor a tu modo de ser.

Se trata de entender que incluso en las situaciones más difíciles, tienes recursos necesarios para poder afrontar el dolor, la decepción o la tristeza. Por ello, deja de pensar en qué pasará, y céntrate, simplemente, en el aquí y en el ahora.