El autoengaño
El autoengaño es una trampa emocional que causa dolor y en la que en cierto modo, aquel que se engaña a sí mismo es cómplice de su propio malestar. Detrás de este estado emocional, puede existir algún tipo de placer: la esperanza. Es decir, alguien que por ejemplo, se genera falsas ilusiones de amor correspondido, sigue así porque tiene la confianza de poder conquistar a la otra persona en un plazo de tiempo razonable. Del mismo modo, quien se deja llevar por la pereza en la preparación de un examen, se engaña con la idea de que lo lleva bien preparado.

En otras ocasiones, cuando las personas cometen actos injustos, en vez de asumirlos, se autoengañan con mil excusas que en cierto modo quitan peso a determinada acción. Y es que el autoengaño también puede ser una forma de aliviar la culpa de la conciencia. En algún momento, el autoengaño llega a su fin ante la contemplación de la verdad. Por ejemplo, en caso de que alguna vez hayas estado enamorado en secreto durante mucho tiempo de otra persona, seguro que en algún instante tuviste que hacer frente a la tristeza de ver cómo esa persona iniciaba una relación con otra. ¿Qué pasa en ese momento?

Te das cuenta de que el dolor ha sido en parte generado por ti mismo en tanto que ya podías intuir que algo no iba bien. Sin embargo, te negaste a asumir la realidad en medio de una esperanza que en ese instante, se vuelve en tu contra en forma de rabia, ira, miedo y desesperación. Y es que, una sensación habitual después del autoengaño es la de sentirte ridículo y absurdo. Cuando te sientas así, detén tu mente y cuída de ti. Es decir, háblate a ti mismo como le hablarías a tu mejor amigo.

Detrás del dolor que se siente en ese instante existe una gran oportunidad de aprendizaje de cara al futuro. En definitiva, aprende a vivir con los ojos del corazón y del alma bien abiertos para ser más feliz.