El chantaje emocional
Cuando alguien te pide que hagas algo, tú puedes aceptar la petición, decir que lo pensarás o negarte a realizarla. Quien te lo pide puede respetar tu libertad de decisión aceptando el resultado de la misma o puede intentar manipularte para que hagas lo que él o ella espera haciéndote sentir culpable o generando el miedo a la pérdida si no cumples con sus deseos. Esta técnica de manipulación se denomina chantaje emocional y todos, en mayor o menor grado, la hemos sufrido en algún momento.

El chantaje emocional sólo se da cuando existe una relación afectiva entre el chantajista y la víctima, bien sea entre familiares, amigos, la pareja o los compañeros de trabajo. Se trata de un maltrato psicológico, ya que es una conducta mediante la cual otra persona intenta imponer su voluntad o satisfacer sus deseos haciéndonos sentir responsables o culpables del resultado si dichos deseos no se cumplen.

El proceso por el cual se produce el chantaje es muy sencillo. Cuando el otro nos hace una petición y nosotros nos negamos, el chantajista comenzará lo que se conoce como el sermón emocional, es decir, todas las frases y técnicas que va a poner en marcha para que aparezca en nosotros el miedo, la culpa, la duda o la debilidad.

Para ello, el chantajista utilizará frases como “si me quisieras lo harías”, “nunca pensé que pudieras dejarme en la estacada”, “vas a romper nuestra relación”, “con todo lo que yo hago por ti…”, etc. Este sermón pone en marcha el miedo, o el sentimiento del culpa en la mente del otro, acompañado del miedo a las consecuencias, lo cual le lleva, muchas veces, a claudicar.

La única defensa posible ante este chantaje es no ceder a sus pretensiones, diciéndole que sólo trataremos la cuestión si no se utilizan juicios personales o los argumentos antes citados.