El complejo de superioridad
Podría pensarse que el complejo de superioridad viene dado porque quien lo sufre se siente superior a los demás, pero no es así en absoluto. Contrariamente a lo que se cree, quien tiene complejo de superioridad se siente inferior a los demás y, de forma inconsciente, trata de compensar ese sentimiento de inferioridad resaltando aquellos campos o cualidades en las que sobresalen.

Cada persona tiene una serie de ámbitos o campos en los que destaca y otros en los que es inferior a quienes les rodean. Cuando nos aceptamos a nosotros mismos, aceptamos también que no podemos ser buenos en todo y que siempre habrá áreas en las que los demás nos superen, al tiempo que nosotros lo hacemos en otras. Quienes tienen complejo de inferioridad, por el contrario, no han podido asumir sus limitaciones y se esfuerzan todo lo que es posible en compensar, ocultar o disimular la carencia que supone tener, para que dicha carencia no sea descubierta por los demás.

Esta necesidad les lleva a estar en tensión todo el tiempo, ya que sienten auténtico miedo a no ser valorados o ser subestimados y a que los demás se den cuenta de sus defectos, lo que les lleva a sufrir cuadros de ansiedad y de estrés que se pueden traducir en enfermedades psicosomáticas.
También suelen tener dificultades en relacionarse con los demás, ya que su discurso suele estar basado en autohalagos y en destacar sus cualidades personales, por lo que suelen pasar por personas arrogantes o vanidosas.

Para el tratamiento de este complejo los terapeutas suelen utilizar la terapia cognitivo conductual, que ayudará a los pacientes a eliminar sus ideas irracionales sobre su falta de valía y su necesidad de autohalago, aprendiendo a aceptar sus fortalezas y debilidades.