El  contacto físico aporta autoestima
El ser humano se reconoce en sus semejantes como en un espejo. A través de la amistad, por ejemplo, cualquier persona recibe seguridad, sentimiento de pertenencia, retroalimentación constante, autoestima y empatía. El contacto físico aporta autoestima porque a través de este contacto, sentimos que no estamos solos. El poder de un abrazo es inmenso hasta el punto de que los abrazos pueden ser una medicina sin efectos secundarios que refuerza el tratamiento médico ante una dolencia concreta.

Existe una parte emocional muy potente en cualquier proceso médico. Todo ser humano necesita sentirse querido, valorado y reconocido por su entorno más cercano. Cuando eso no sucede, las heridas internas pueden ser inmensas. El contacto físico es importante para cualquier persona pero todavía más para los más vulnerables, los niños y los ancianos.

Conectar con otra persona

A través de una caricia o de un abrazo conectas de verdad, sin mediar palabras, con el mundo emocional de otra persona. Un abrazo es una forma de transmitir un montón de sentimientos en un solo gesto. El contacto físico nos ayuda a conectar con nuestra verdadera esencia de seres sociales, y a través de esta forma de contacto también ponemos freno al individualismo tan propio de la sociedad actual que marca una distancia interpersonal notable, todavía más en las grandes ciudades.

El contacto físico es el alimento del espíritu que nos ayuda a recargar las pilas con altas dosis de optimsimo, confianza en la vida y esperanza.

El  contacto físico aporta autoestima

Superar las barreras

El poder de la abrazoterapia refleja que es saludable tomar la iniciativa de romper las barreras personales para conectar con el poder del corazón de otro ser humano. Un abrazo puede cambiar incluso la vida de otro ser humano dependiendo del momento en que se produce. Pero cuando alguien necesita cariño urgente, éste es el mejor regalo.