El deseo de escapar
El deseo de huir y evitar una situación determinada puede ser habitual cuando el dolor que produce dicha situación es inmenso o también, tras un periodo de agotamiento en donde se tiene la sensación de estar al límite de fuerzas. Sin embargo, de una forma más puntual también se puede tener la necesidad de querer escapar de aquello que produce temor, miedo, angustia o tristeza. Y es que, en cierto modo, estas emociones también nos invitan a alejarnos.

Es decir, el miedo siempre surge ante un peligro. Aunque también es verdad que esta emoción a veces, se convierte en un placer como sucede en el caso de las películas de cine. Otra situación de la que se quiere escapar es de todo aquello que puede producir una gran sensación de ridículo o de vergüenza (en este caso serán las personas tímidas las que quieran evitar este tipo de situaciones).

El deseo de escapar es humano, así lo muestra el comportamiento habitual de aquellas personas que tienen algún tipo de fobia y terminan evitando las situaciones que causan malestar. Sin embargo, la superación personal no pasa por la fuga sino por la valentía de hacer frente a todo aquello que nos hace tomar conciencia de nuestros propios límites. Incluso las personas más fuertes y aparentemente seguras de sí mismas tienen debilidades con las que conviven día a día.

Asume el deseo de evitar ciertas situaciones como algo natural. Sin embargo, mediante la razón sé lo suficientemente fuerte como para actuar sabiendo que lo que debes hacer es quedarte para dar la cara, para dar explicaciones o simplemente, para mostrarte a ti mismo que eres más fuerte que aquello que te condiciona en ciertos instantes. Así serás más fuerte, más sabio pero también, un poco más feliz cada día.