El deseo de llamar la atención
En los niños pequeños, se habla mucho del deseo de querer llamar la atención de los padres y del entorno. Sin embargo, en la etapa adulta también es posible que una persona quiera llamar la atención. Lo importante es hacerlo siempre de una forma positiva, es decir, dejando un buen recuerdo en los demás. Es mejor no intentar recibir atención a través de la manipulación, el chantaje emocional, el victimismo o el hecho de querer dar lástima. ¿Cómo puedes llamar la atención para mostrar tu presencia de una forma constructiva?

En primer lugar, a través del cariño. En la medida en que te implicas y te animas a mostrar tu interés por otras personas, también te resulta más sencillo, que los demás se muestren receptivos a tu presencia. Por otra parte, es indispensable aprovechar el tiempo. Si tienes interés en una persona, entonces, aprovecha los momentos que estás con ella para dejarte conocer y conocerle. Puede que en algún momento, de no hacerlo, te arrepientas de la oportunidad perdida.

Por otra parte, es positivo ser una persona coherente entre teoría y acción. Es decir, lo adecuado es que tus acciones nunca contradigan tus valores. De esta forma, los demás podrás comprenderte mucho mejor y estar a tu lado siempre. El deseo de llamar la atención de una forma negativa, termina agotando a los demás que no comprenden los motivos de una acción determinada.

Por otra parte, conviene encontrar el equilibrio en ese deseo de atención y de reconocimiento porque nadie es el centro del mundo. Ten en cuenta que las personas tienen sus intereses, sus problemas y sus preocupaciones. Por ello, no pueden estar pendientes de ti todo el tiempo aunque te gustaría y seguramente, a ellos también les encantaría poder hacerlo más tiempo. Detrás del deseo de querer llamar la atención, hay un deseo de amor.