El deseo de protección
La mente humana es muy compleja, por ello, existen personas que a pesar de que se dan de una forma incondicional a los demás en los momentos de dificultad, por el contrario, tienen muchas dificultades para recibir el mismo cariño ante su propia debilidad. Del mismo modo, existen personas que tienden a proteger mientras que otras, prefieren ser protegidas. Se trata de algo que en cierto modo es bueno ya que así también, se pueden crear vínculos afectivos determinados en base a estas diferencias que también son complementarias.

El deseo de protección no sólo puede darse en lo personal sino también en lo profesional. Existen tantos vínculos diferentes que en tu día a día descubrirás que puede que una persona sea especial para ti y tiendas a tratarle de una forma diferente al resto incluso dentro del ámbito laboral. La verdad es que el sentimiento de protección es bonito porque en cierto modo, es una forma de cuidar del otro a quien, tal vez, consideras más débil por ciertas razones. O simplemente, te gusta estar allí cerca y que sepa que puede contar contigo. ¿Cuándo es insano el deseo de protección?

Cuando se convierte en enfermizo, es decir, cuando la persona se coloca en el rol de víctima incapaz de hacer frente a sus propios problemas y a sus debilidades. En ese caso, siempre debes entender que está en tus manos dirigir tu vida, tomar decisiones que pueden ayudarte a mejorar para vivir mejor y arriesgarte. Cada riesgo que corres en tu camino te hace crecer desde un punto de vista emocional.

Además, el hecho de que alguien te proteja o no, no depende de ti sino de la voluntad ajena. Por tanto, cuando tengas esa sensación de fuerza que proviene del otro considérate afortunado porque es un regalo llamado cariño y afecto.