El duelo es diferente a la depresión
Estamos en una sociedad en donde la tristeza se afronta con alarma. Las visitas al psicólogo aumentan en tiempos de crisis olvidando que el ser humano también tiene un gran potencial y fuerza dentro de sí mismo para combatir con sus propios recursos las adversidades de la vida. A nivel popular, la depresión se confunde con otras emociones. Alguien que tiene el estado de ánimo bajo no tiene por qué estar deprimido, simplemente, puede estar desilusionado. Del mismo modo, el duelo no tiene que ser sinónimo de depresión ya que es natural que después de una pérdida, la persona tenga que vivir a nivel interno ese proceso para asimilar la nueva situación y vivir el inmenso dolor que supone decir adiós a un ser querido.

Llora para limpiar tus heridas

El llanto es fundamental para curar todo el dolor del alma que surge como un desgarro ante la muerte. Este dolor puede ser todvía más acentuado en función de los factores que han rodeado a esa pérdida. Por ejemplo, una de las mayores tragedias es la que sufren los padres que han perdido a un hijo porque es una pérdida que va en contra de la ley natural.

Sigue tu proceso

Cada persona tiene un proceso de curación diferente y su ritmo interno. Y uno de los grandes errores es que el entorno fuerce al afectado a salir de su situación como si estuviese estancado por una decisión personal. Es normal estar triste, débil y frágil después de una pérdida y eso no significa tener una depresión.

El ser humano se ve afectado por los acontecimientos del entorno en su felicidad y es normal sentir dolor ante la muerte porque la muerte también es una puerta que abre dentro de nosotros miedos, inseguridades, dudas y fantasmas. Y muchas preguntas que cuesta responder.

El duelo es diferente a la depresión

Duelo y depresión pueden ir unidos

Duelo y depresión pueden ir unidos cuando la muerte de un ser querido se ha convertido en una tristeza tan sumamente profunda para quien la vida que no tiene fuerzas para seguir con una rutina de trabajo normal. Por ejemplo, si la persona tiene dificultades para levantarse de la cama por la mañana, no cuida su higiene personal, ha descuidado su relaciones sociales, todo le molesta… Entonces, ha llegado el momento de pedir ayuda.