El efecto Rashomon: la realidad no existe
Si escuchamos a una pareja o a un grupo de amigos relatar un viaje que han realizado, nos daremos cuenta de que, aunque ha sido el mismo para todos, la visión de cada uno raramente coincide con la de los demás, e incluso a veces puede ser incluso contradictoria, como si cada uno hubiera realizado un viaje diferente.

Lo mismo ocurre cuando quienes han presenciado un accidente o cualquier otro narran lo ocurrido. Raramente las versiones coinciden. Esto no se debe a que todos llevemos dentro un mentiroso patológico, sino a que la realidad no es tal y como es, sino como nosotros la percibimos, como la vivimos desde nuestra subjetividad. La influencia de la percepción individual en la visión de la realidad es lo que se conoce como efecto Rashomon.

Este efecto se denomina así debido a la película “Rashomon”, del director japonés Akira Kurosawa, un filme de los años 50 que ganó el Óscar a la Mejor Película Extranjera. En este filme se narraba cómo los distintos testigos de un asesinato y el autor del mismo describían los hechos de manera diferente y hasta contradictoria.

Son muchos los elementos que intervienen en el efecto Rashomon, desde la intensidad de las emociones que sentíamos en el momento en el que ocurrió el hecho y cuáles eran las más prevalentes, que nos pueden llevar a vivirlo de un modo u otro, hasta nuestras propias experiencias, ya sean lejanas en el pasado o cercanas en el tiempo. Es decir, todo lo que hemos vivido y sentido influye en cómo percibimos un hecho y es lo que lleva a que una interpretación hecha por una persona pueda ser completamente diferente de la otra, dado que sus vivencias son totalmente distintas.