El efecto Zeigarnik o cómo dejar de postergar las cosas
A menudo, cuando dejamos algo sin terminar, no podemos dejar de dar vueltas al hecho de que hemos dejado algo a medias, por mucho que intentemos apartarlo de nuestra mente, especialmente si es algo muy importante. Una vez lo terminamos, desaparece por ensalmo de nuestra mente y por fin nos podemos relajar mentalmente.

Esto, que podría parecer muy relacionado con el perfeccionismo, no es así, sino que es una tendencia del cerebro humano, que nos lleva a recordar continuamente aquellas tareas que tenemos inacabadas, creando una especie de tensión psicológica hasta que finalmente las terminamos. Esta tendencia se ha denominado efecto Zeigarnik, ya que fue la psicóloga soviética Bluma Zeigarnik la primera que estudió este fenómeno.

Su interés por él apareció cuando observó que un camarero era capaz de recordar fácilmente una larga lista de pedidos pendientes, pero tenía grandes dificultades en recordar los que ya había servido, cuando, desde el punto de vista intuitivo, debería resultarle más sencillo.

A partir de este hecho, Zeignarnik llevó a cabo un estudio en el que los participantes tenían que realizar entre 18 y 21 tareas diferentes, como resolver enigmas, operaciones aritméticas o trabajos manuales, y eran las tareas que habían sido interrumpidas las que los sujetos recordaban mejor.
Este efecto es el que nos impulsa a ver series de televisión por capítulos o a terminar las colecciones de fascículos, porque nos dejan con la incertidumbre de lo que ocurrirá y nuestro cerebro quiere saberlo.

Y en nuestra vida nos puede resultar extremadamente útil si somos personas que postergamos y retrasamos todas las tareas. Para evitarlo y no tenemos más que comenzarlas, aunque sólo sea el principio y aunque sólo dediquemos a ellas un par de minutos. Una vez hecho esto, nos resultará mucho más fácil terminarla que si esperamos y esperamos a encontrar el momento perfecto apra ello.