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Detrás de un enganche psicológico existe una relación de dependencia hacia algo o hacia alguien. En cierta forma, un enganche psicológico muestra un modo de esclavitud de quien ha convertido en el centro de su vida y de su mundo, algo que en realidad, no fluye de una forma natural.

El enganche psicológico en el amor

Existen personas que han vivido en algún momento de su vida un enganche psicológico con una persona. De forma habitual, esta situación es posible de vivir en una ruptura o ante el rechazo. En ese momento, ante la negativa del otro, la dependencia y el deseo aumentan. De esta forma, aquel que sufre un enganche emocional hacia esa persona tiene el deseo de llamarle constantemente, quiere verle, en definitiva, se obsesiona y sufre, porque las emociones que se viven desde esta óptica son muy intensas.

En la sociedad tecnológica, el enganche psicológico después de una ruptura puede ser todavía mayor teniendo en cuenta que a través de Facebook es posible conocer las novedades en la vida de la otra persona. El enganche psicológico también es propio de relaciones tóxicas que se rigen por el patrón: “ni contigo, ni sin ti”.

El enganche psicológico

Cómo poner fin a un enganche psicológico

Por mucho que desde fuera, una persona reciba consejos, es difícil que se dé cuenta de que tiene un problema. De normal, quien sufre un enganche psicológico, llegado el momento, se da cuenta de que tiene que cambiar, porque esa angustia le hace sufrir, le desborda y no le lleva a ningún parte.

En algunos casos, puede ser adecuado contar con el apoyo de un psicólogo para descubrir en una terapia las causas de ese enganche y evitar que ese patrón de comportamiento vuelva a repetirse en el futuro. Pero también, cuando alguien ya ha asumido de verdad su problema, puede marcar distancia con el objeto deseado de una forma consciente.