El equilibrio
Tal vez la vida sea como una cuerda que se sostiene en el aire y vamos recorriendo paso a paso. A veces, con valentía, otras con miedo a caer desde lo alto. Por el contrario, hay situaciones en las que sentimos un gran dominio y seguridad de nosotros mismos, hasta el punto de que podemos influir en los demás. La vida es un equilibrio. Pero nadie nos enseña a mantenernos en pie en las situaciones más difíciles. De ahí, que el verdadero conocimiento surge de la experiencia ya que de cada error, puedes extraer un aprendizaje, una sabiduría y una fortaleza.

El equilibrio implica tener las cosas claras a nivel mental pero también, tener todo igual de claro en el ámbito del corazón. Muchas personas se guían por impulsos sin haber meditado ni razonado bien las cosas. Por ello, el golpe luego es mucho mayor. Otras por el contrario, son racionales al extremo, tanto que terminan matando al propio sentimiento.

El corazón debe estar al servicio de la razón, pero hay intuiciones muy fuertes en la vida que debes seguir en caso de que estés convencido de ellas. Es más duro no haber intentado algo, no apostar por aquello que de verdad quieres hacer con tu camino y con tu presente.

Por otra parte, algunos padres también quieren sobreproteger a sus hijos al extremo para evitar que se caigan en ningún sitio. La realidad es que cada persona tiene su camino, y por mucho que un padre quiera a su hijo, debe dejarle que aprenda de sus propios errores, que piense con libertad y que sienta como de verdad quiera hacerlo. La vida es perfecta siempre que se vive al compás del equilibrio, la armonía, la serenidad que se opone al caos, el desorden y la oscuridad. Pero está claro que en la vida, un poco de caos, también es necesario.