El equilibro entre el dar y el recibir
Es bastante común que algunas personas solamente den si reciben algo a cambio. Pero no siempre es la mejor actitud, aprende de estos consejos y adquiere una madurez emocional que te permita equilibrar entre el dar y el recibir. Las dos cosas son igual de importantes.

Recuerda que el ser humano vive en continuo aprendizaje. Tanto el dar como el recibir se adquiere y ejercita desde la infancia: con la familia, en el colegio, en cualquier relación de la vida diaria. Sin embargo, es una capacidad que se forja a lo largo de toda la vida. Por lo tanto es importante que te esfuerces y asumas la responsabilidad de encontrar el equilibrio.

Si solamente recibes, te van a llamar egoísta. Para este tipo de personas, la importancia del otro es prácticamente inexistente. Si lo que buscas es precisamente ese equilibrio, te recomendamos que dejes a un lado las conductas relativas a priorizar tus propios intereses. El mejor antídoto para combatirlas es el servicio, el colocar la propia voluntad a disposición del otro pero sin olvidar las necesidades propias.

Tampoco caigas en el extremo de llegar a agobiar con el constante deseo de ayudar, no se trata de estar continuamente haciendo regalos o brindando consejos no solicitados. Cada uno es como es y a veces es muy difícil hacer cambiar a las personas. Lo mejor es dejar vivir pero siempre que puedas, ayudando a los que más lo necesitan, porque eso te traerá mucha paz interior.

Por otro lado, debes aprender a decir que no. En ocasiones puede estar mal visto negarte a la ayuda de los demás, pero no dejes que lo hagan todo por ti ni te excedas en tu buena voluntad. A veces cuesta rechazar a alguien que quiere ayudarte aunque se entrometa en tu vida. Cualquiera sea el caso debes decir “basta”. Tienes todo el derecho a decir que no te interesa.

Lucha por alcanzar una estabilidad emocional. Cuando somos pequeños existe un predominio en la capacidad de recibir y demandar. Sin embargo existen personas adultas inmaduras emocionalmente que se les asemejan. Madura en tu capacidad de dar y recibir a través de un constante aprendizaje. Acepta tus fallas y detectarás el camino correcto hacia el equilibrio buscado.