El exceso de expectativas causa frustración
El ser humano, a veces, se centra en la carencia, es decir, en aquello que le falta y es incapaz de ver y valorar lo que tiene para poder disfrutar del aquí y del ahora. De hecho, en más de una ocasión, tiene que suceder algo trágico para que alguien se dé cuenta del valor que tiene el tiempo y de lo importante que es ser feliz sin pensar en exceso en lo que puede pasar mañana. Por ejemplo, la salud de una forma equivocada puede que sólo se valore de verdad cuando se ha perdido.

¿Se puede aprender a vivir mejor? Sí, pero está claro que eso implica un esfuerzo, es decir, un proceso de autoconocimiento y de ir afrontando miedos. Sólo así es como se supera el temor. Por ejemplo, si te da miedo acercarte a una persona que te gusta por temor al rechazo, siento decirte que ese miedo, sólo lo podrás afrontar abandonando la comodidad, arriesgándote y tomando la iniciativa de mostrar interés. Como punto positivo de este proceso, debes tranquilizarte porque en la medida en que vas poniendo tanto de tu parte te sientes mucho mejor contigo mismo y eso te da fuerza y confianza.

En la vida, es esencial encontrar un equilibrio en las expectativas. Es decir, no ponerte límites ni metas insospechadas a corto plazo sino ir poco a poco. La ambición puede ser positiva, pero generalmente, nadie asciende cien escalones de golpe en el ámbito profesional, en el personal o en el grado de felicidad. De hecho, esto es mejor porque las cosas se valoran mucho más cuando se alcanzan poco a poco de una forma gradual.

Es bueno tener metas, pero tendrán que ser pocas para ir pudiendo cumplirlas. De lo contrario, serás víctima del caos emocional más absoluto. Mucha suerte y que seas feliz.