El lado amargo de las vacaciones
Las vacaciones son un tiempo muy positivo a la hora de ser feliz y de vivir con los demás. Es ideal poder compartir en ese momento planes en común, recuperar el tiempo perdido que tal vez, no has podido dedicar a aquellos que quieres durante el resto del año. En los meses de verano, debes encontrar el equilibrio entre ti mismo y los demás. Es decir, debes encontrar la medida adecuada de la prudencia para poder saber qué quieres hacer con tu vida y con tu presente siempre y en cualquier circunstancia.

El lado amargo de las vacaciones se muestra, por ejemplo, en las discusiones de pareja. Es decir, en más de una ocasión, es habitual que una pareja se dé cuenta de que su relación ha muerto y está rota precisamente, durante aquellos meses en los que se convive más tiempo y se comparte más horas en común con el otro. Existen parejas que se dan cuenta de que ya no comparten nada en común justamente en estas fechas.

El lado amargo de las vacaciones también se percibe en el caso de aquellas personas que tienen un enganche extremo al trabajo. Es decir, que tienen una dependencia total de los horarios de oficina hasta el punto de que cuando no están haciendo algo se sienten mal consigo mismas. Por ello, revisan el correo electrónico con frecuencia y están al tanto de cualquier llamada que pueda tener un signo laboral.

En verano tenemos más tiempo para pensar, por ello, todas las heridas salen a la luz. Es decir, tienes más tiempo de dar cuenta de una forma más consciente de todo aquello que hiciste mal y que podrías haber evitado a lo largo del año. Pero sencillamente, toma todas estas indicaciones para rectificar a partir del próximo mes de septiembre.