El lado negativo del optimismo
La filosofía del optimismo es una corriente muy necesaria a nivel vital pero todavía más, en un contexto de crisis económica donde hay desilusiones y desesperanzas por la falta de oportunidades profesionales. Pero incluso el optimismo puede tener su parte negativa.

Un optimismo forzado

El deseo de ser optimista puede resultar un tanto forzado en algunas ocasiones. Lo humano es que cualquier persona se permita a sí misma sentir la debilidad que brota del miedo ante una situación que le desborda. Ser optimista de una forma constante las veinticuatro horas del día es prácticamente tan imposible como ser un pesimista crónico. Las personas tenemos muchos matices y somos muy complejas a nivel sentimental.

Falta de comprensión de otros puntos de vista

Las personas optimistas viven de una forma tan cierta su forma de interpretar la realidad que en ocasiones, pierden de vista, que todos los demás no observan los hechos bajo la misma perspectiva. Una persona pesimista puede sentirse muy poco comprendida por un optimista para quien pensar en positivo resulta sencillo.

Conviene recordar que cada persona observa la realidad a partir de sus vivencias personales, su experiencia vital y sus valores. Sin duda, el optimismo se cultiva, se puede aprender a pensar en positivo y a tener menor número de pensamientos negativos. Pero es algo que lleva tiempo y un proceso. Por tanto, conviene respetar el ritmo de cada persona.

El lado negativo del optimismo

El falso optimismo

El optimismo también puede ser falso cuando una persona cae en el idealismo de no tener los pies en el suelo. Ser idealista al extremo puede ser muy doloroso para cualquier persona que vive una realidad paralela en su mente que se contrapone a la realidad cotidiana. Libros como El Secreto también lanzan un mensaje que llevado hasta sus últimas consecuencias también puede ser muy frustrante para quien lo toma al pie de la letra. No es cierto que todo aquello que deseas lo atraes a tu vida.