El modo de ser brilla más que la belleza
Estamos en una sociedad en la que se valora mucho el aspecto físico. De hecho, la realidad es que el culto a la belleza no tiene nada de malo, al contrario, en la medida en que una persona se siente bien consigo misma también se valora mucho más. El peligro reside en llevarlo todo al extremo para caer en la más absoluta superficialidad y frivolidad de no saber ver más allá de una cara bonita.

Lo cierto es que el modo de ser brilla mucho más que el aspecto. ¿Acaso nunca conociste a alguien que te pareció interesante y conforme le fuiste conociendo descubriste que era una persona vacía? Es decir, que dicha perfección no era más que una consecuencia de tu idealización. El modo de ser es tan importante que puede lograr que una persona guapa se convierta en poco atractiva, y que una persona que no es tan guapa físicamente, logre transmitir algo súper especial.

De hecho, al final, el modo de ser es lo que atrae o aleja a los demás de ti. Por ello, es importante apostar por ser auténtico, por mostrarte tal y como eres en tus relaciones de amistad y también, claro está de pareja. Existe algo que siempre debes asumir y es que no puedes agradar a todo el mundo, es decir, siempre habrá personas a las que no les caerás bien (y a la inversa). Cuando alguien quiere agradar a todo el mundo termina siendo artificial y falso (algo que se deriva de la falta de autoestima).

Dentro del modo de ser, las habilidades sociales destacan como una cualidad excelente a la hora de tener buenas relaciones. Por ejemplo, la simpatía, la sinceridad o la facilidad de palabra te ayudan a comunicarte con los demás. Pero también la timidez tiene algo especial.