El optimismo alarga la vida
Aunque inmersos en la crisis actual y recibiendo malas noticias un día sí y otro también se hace cada vez más difícil contemplar el futuro con optimismo, no debemos dejar nunca de contemplarlo con una actitud positiva. Aunque no podamos controlar la circunstancias en las que vivimos, sí podemos decidir cuál va a ser nuestra actitud ante ellas, y tener una actitud optimista nos va a permitir no sólo disfrutar de una vida más feliz, sino de otros muchos beneficios que nos proporciona el ser positivos.

Ser optimistas nos va a permitir tener más posibilidades y oportunidades a lo largo de nuestra vida. El pesimismo nos hace ver todas las puertas cerradas. El optimismo, que no debemos confundir con inconsciencia o ingenuidad nos va a permitir ver la ventana que se abre frente a todas las puertas cerradas. Siendo positivos dejamos la dicotomía del pensamiento del todo o nada (“Todo me sale mal”, “Nada de lo que intento tiene éxito”) y nos permite ver realmente en qué hemos tenido éxito y en qué hemos fracaso, haciendo una valoración más equilibrada de nosotros mismos.

Por esto mismo, siendo optimistas tendremos una mejor autoestima, lo que redundará en sufrir menos estrés. El optimismo nos ayuda a creer en nosotros mismos, en nuestras capacidades y en que nos sucederán cosas buenas, lo que nos ayudará a no caer en la espiral de angustia producida por el estrés. Veremos los hechos negativos como retos a superar y los sucesos positivos no como algo excepcional, sino como la prueba de que nos sucederán más cosas buenas, lo que retroalimentará nuestro optimismo.

Muchos estudios han verificado quienes son pesimistas sufren mayores tasas de enfermedades infecciosas, mala salud y mueren precozmente. Por ello, una actitud optimista no sólo te ayudará a vivir más feliz y con mejor calidad de vida, sino a hacerlo durante más años.