El optimismo aumenta tu vitalidad
El optimismo se cultiva día a día, es decir, no es una cualidad innata que el ser humano tiene al nacer. Por carácter, existen personas que son más positivas que otras, sin embargo, a través de la superación personal y de la toma de conciencia de los propios límites es posible crecer, cambiar y evolucionar de menos a más. De hecho, el bienestar implica ir superando límites para dar paso a la libertad de poder estar por encima de cualquier obstáculo. No dejes que el pensamiento negativo te controle a ti, es decir, tú eres el dueño de tu propia vida. Por tanto, elige desde hoy mismo la actitud que quieres tener en tu presente.

El optimismo te aporta vitalidad, es decir, te suma energía para hacer más cosas en la rutina diaria, te da apertura para conocer gente nueva, te permite sentirte capaz para vivir plenamente… Por el contrario, el sentimiento negativo te roba energía desde primera hora de la mañana porque está unido al miedo y a la inseguridad. ¿Cómo puedes alimentar el optimismo en tu rutina diaria? Evita gastar tiempo en cosas negativas: por ejemplo, criticar a terceras personas, recordar constantemente los pensamientos negativos del ayer, ver películas dramáticas, rodearte de personas que son muy pesimistas…

Por otra parte, haciéndote la vida agradable también mejoras tu optimismo. Es decir, evita castigarte a ti mismo o vivir conectado a la culpa. Cuando cometas un error intenta corregirlo o reparar el daño pero no te castigues de una forma constante. Libérate: la energía positiva está dentro de ti, sólo tienes que dejarla fluir. Para ello, tienes que conectar con tu yo interior y con tu verdad esencial a través del amor incondicional. El optimismo aumenta la vitalidad incluso en personas mayores que tienen muchos años de vida.