El orden externo fomenta la armonía interior
Estamos más influenciados por el entorno de lo que parece a simple vista. Por esta razón, una vida armónica es aquella en la que te sientes bien contigo mismo, puesto que puedes mirar dentro de ti y sentir que tus sentimientos y tus emociones están ordenadas. Pues bien, existe un paralelismo notable entre lo externo y lo interno, de tal forma que es aconsejable que intentes mantener el orden externo en tu casa, saber donde está cada cosa, tener la sensación de amplitud y de espacio que te aporta el bienestar anímico. La realidad es que vivir en un hogar en donde todo está desordenado, tarde o temprano, te hará sentirte como una parte más de ese desorden.

De hecho, cuando tienes una preocupación o algo que no te hace sentir bien, es improtante que intentes mantener tu mente ocupada. Para ello, nada mejor que buscar algún tipo de actividad. Es decir, justamente, los días en los que te sientes apático por algo puedes aprovechar para poner tu casa en orden y limpiar en profundidad. Se trata de tener tu mente centrada en un objetivo externo a ti mismo.

Los filósofos clásicos como Platón ya explicaron que el orden representa la perfección, la belleza, la claridad y la armonía. De hecho, el universo muestra la máxima expresión del orden y de funcionamiento perfecto. En general, es importante llevar una vida ordenada en todos los sentidos. Por ejemplo, tener unos hábitos de horarios regulares y levantarte y acostarte a la misma hora.

Por otra parte, también es bueno que intentes rodearte de personas que te aportan buena energía y alejarte de aquellas que ejercen sobre ti una mala influencia. La verdad es que algunas personas deben poner más fuerza de voluntad que otras para mantener el orden.