El peligro de los celos
Unos celos descontrolados siempre serán peligrosos tanto para nosotros mismos como para los demás. Una persona que padece de celos tiene a la paranoia cogida de la mano puesto que es capaz de imaginar cosas que no son, que únicamente tienen cabida en su cabeza. Por ejemplo imagina que convives en pareja y al salir del gimnasio te encuentras con una amiga y llegas 20 minutos tarde porque has estado hablando con ella, pues si tu pareja es celosa lo más seguro que cuando llegues a casa no te pregunte qué ha pasado o cuál ha sido el motivo de tu tardanza…seguramente ya te habrá escrito un WhatsApp o te acusará que tienes un amante.

Obviamente los celos distorsionan la mente y la percepción de la realidad, algo que puede ser muy peligroso, pero sobre todo por la persona que lo padece que si no se da cuenta o no quiere ver lo que realmente pasa es muy probable que finalmente quede solo y apartado de quienes eran sus seres queridos. Nadie quiere a su lado una persona que desconfía constantemente y que “se monta películas” sin sentido para buscar (queriendo o sin querer) pelea.

Diferente percepción

Una persona que padece de celos verá una realidad que no corresponde con la que todos los demás ven porque sus sentimientos le estarán nublando la razón y cegando el juicio racional. A causa de esto se estará modificando lo que ve, se siente y se percibe del exterior la persona celosa por lo que la objetividad queda afectada peligrosamente interpretando cosas que no son reales. Esto quiere decir que las personas celosas sacan conclusiones según se sientan en ese momento y en ningún caso lo hacen teniendo en cuenta la realidad de los hechos.

El peligro de los celos

Los estados emocionales

El estado emocional de cada persona serán los encargados de producir unos u otros sentimientos hacia unas circunstancias particulares. Imagina una situación cualquiera que pudiera provocarte celos hacia tu pareja o una amistad cercana, ahora imagina esta escena sintiéndote de diferente manera. ¿Cómo reaccionarías si te sintieras nervioso o alterado? ¿Y si estuvieras con ira o enfadado? ¿Y si en cambio estuvieras totalmente relajado? ¿Cuál sería tu reacción ante la situación de celos?

Aunque el estado de ánimo puede afectar en la reacción ante una situación de celos, los celos incontrolados también pueden hacer cambiar a la persona el estado de ánimo y pasar de estar tranquilo a sentir ira en cuestión de segundos, algo que sin duda no es para nada aconsejable. El cerebro se centra en los pensamientos emocionales negativos y le cuesta procesar otros estímulos por lo que sentir enfado es lo más fácil y rápido, algo que sin duda hay que aprender a manejar antes de que los celos nos manejen a nosotros.