El poder terapéutico de la escritura
A lo largo de nuestra vida todos sufrimos experiencias que nos dejan una gran carga emocional, ya sea conflictos con amigos o familiares, errores que hemos cometido, oportunidades que hemos perdido o sucesos traumáticos de los que hemos sido víctimas. Todo esto genera en nosotros sentimientos de dolor, abandono, pérdida, rabia, ira etc., que no sabemos gestionar o que nos da miedo expresar.

Para librarnos de ellos existe una terapia que puede ser realizada por cualquier persona y que, aunque es conocida desde la antigüedad, ha sido a partir de los años 80 cuando se ha comenzado a demostrar su verdadera eficacia. Esta técnica es la denominada escritura terapeutica, que consiste en escribir sobre nuestras experiencias más dolorosas, o sobre esos sentimientos que no sabemos gestionar.

Hacerlo es muy sencillo. Simplemente consiste en escribir lo que sentimos en torno a alguien o a una situación, sin preocuparnos de la corrección de lo que estamos escribiendo, simplemente volcando nuestros sentimientos. Esto es por lo que escribir un diario resulta beneficioso para muchas personas.

Los terapeutas recomiendan hacerlo durante veinte o treinta minutos, y aunque al principio resulta doloroso porque obliga al sujeto a rememorar una situación dolorosa para él, poco a poco la experiencia va siendo más sencilla. Escribir sobre nuestras emociones es una forma de liberarnos de ellas, y se logra enfrentarse a situaciones que han sido reprimidas, aceptándolas y comprendiéndolas, para de ese modo poder convivir más sencillamente con dichas experiencias.

Mediante la escritura terapéutica podemos aumentar nuestra confianza y nuestra autoestima, al tiempo que, según investigaciones recientes han revelado que quienes la utilizan como terapia obtienen otros beneficios como una reducción de las visitas al médico, una mejora del sistema inmunológico, mejor estado de ánimo y una reducción de los síntomas de depresión, entre otros.

El método es sencillo y beneficioso así que, ¿por qué no probarlo?