El poder curativo de los colores
La cromoterapia es un método de curación que utiliza los colores para ayudar al cuerpo y la mente a encontrar su equilibrio, tratando tanto enfermedades físicas como trastornos emocionales. Esta terapia se basa en el hecho de que cada color emite unas vibraciones distintas que van a provocar en nosotros efectos diferentes.

Esta terapia es conocida desde la antigüedad, cuando ya Hipócrates utilizaba bálsamos de distintos colores y el famoso médico árabe Avicena, escribió en el siglo IX sobre el tratamiento de las enfermedades con los colores. La cromoterapia tiene además de ser una terapia que no produce efectos secundarios, por lo que puede ser recibida por personas de cualquier edad y complementada con otros tipos de terapia que el paciente necesite.

Es además, una terapia que, en cierto modo, podemos aplicarnos nosotros mismos, rodeándonos en casa de los colores que produzcan el efecto que buscamos, aunque siempre de forma equilibrada, sin llegar a ser monocromáticos. Los beneficios que nos proporciona cada color son los siguientes:

– Rojo: Es un color que infunde energía, y por ello se usa para tratar estados depresivos. Al estimular también la circulación de la sangre es utilizado en casos de anemia.

– Naranja: Sirve para estimular la creatividad y eliminar el cansancio, además de estimular el ánimo.

– Amarillo: Estimula la actividad mental y mejora el tono muscular.

– Verde: El color de la naturaleza tiene un gran poder calmante, por ello está especialmente indicado para quienes sufren insomnio, ansiedad o un gran cansancio.

– Azul: Proporciona paz y serenidad y por ello está indicado en casos de irritabilidad y tensión muscular y también ayuda cuando la persona padece fiebre.

– Púrpura: Es un color con cualidades hipnóticas.

– Magenta: Combate la tensión arterial, estimula los riñones y combate los estados de tristeza.