El poder de un abrazo
Pocas cosas nos reconfortan tanto cuando estamos tristes o abatidos como un abrazo. Cuando alguien nos abraza nos sentimos queridos, cuidados, comprendidos y confortados, y la tristeza o la soledad desaparecen o se mitigan en gran medida, siendo sustituidas por la sensación de tranquilidad que supone saber que no estamos solos, que alguien, sea nuestra pareja, un amigo o alguien de la familia, nos comprende y nos quiere.

El poder del abrazo es tal que se ha creado una terapia, denominada abrazoterapia para ayudarnos a eliminar los sentimientos negativos. Según diversos estudios, los abrazos han demostrado ser altamente terapéuticas, ya que la estimulación física que implican ayudan a que tanto la persona que abraza como la que es abrazada mejoran su estado emocional, porque el gesto de abrazarnos hace que nuestro cerebro segregue hormonas que nos van a ayudar no sólo a eliminar la ansiedad o la depresión, sino, en algunos casos, hasta a hacer desaparecer el dolor físico y contribuye a mejorar nuestro sistema inmunológico.

Según los especialistas abrazar o que nos abracen nos ayuda también a elevar nuestra autoestima, porque aumenta el sentimiento de pertenencia un grupo, es decir, nos hace sentirnos aceptados en momentos en que nuestro sentimiento de valía está más disminuido. También ayuda a disminuir la tensión y el estrés y disminuyen los sentimientos negativos, llegando incluso a lograr que se aumente nuestro deseo de vivir en momentos de gran desesperanza o desilusión.

El abrazo también nos ayuda a expresarnos cuando no podemos hacerlo con palabras o en aquellas situaciones en que parece que las palabras no bastan.

Según se dice, cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho para vivir y doce para crecer como personas. Por ello, siempre que puedas y que sea bien aceptado y que lo sientas realmente, disfruta del bienestar emocional que te proporciona este gesto tan sencillo.