El síndrome de París
Cuando echamos un vistazo a los síndromes más curiosos que existen, sin duda uno de los que más nos llamará la atención es el denominado síndrome de París. Y es que la Ciudad de la Luz, icono del amor romántico y escenario de multitud de películas ejerce sobre los turistas una influencia especial, pudiéndoles provocar un trastorno con síntomas físicos de crisis nerviosa que se conoce precisamente así, como Síndrome de París.

Tanto es así que en la embajada de Japón en París existe un departamento dedicado a atender a quienes sufren este síndrome, que cada año, según las estadísticas afecta a 12 de los cientos de turistas japoneses que visitan la ciudad.

Entre quienes lo sufren, la mayoría son mujeres que rondan los treinta años.

Lo curioso es que este síndrome viene provocado por el encuentro con la realidad que sufren estos turistas. París aparece en todas las guías, películas y vídeos como una ciudad idílica, en la que las parejas enamoradas que recorren los puentes del Sena, las calles adoquinadas le dan un encanto especial y la cultura, centrada en el Louvre recorre toda la ciudad. Pero también es una ciudad moderna, llena de bullicio y tráfico, en la que hay prisas, bullicio, gente que grita, camareros que se impacientan porque los turistas no entienden la carta en francés, personas groseras… todo esto choca con la cultura nipona, en la que nunca se grita, siempre se utiliza la cortesía con los demás y rara vez se exteriorizan los sentimientos.

Ante esto, los turistas que no pueden asimilar este choque cultural y la ruptura de la imagen idílica de la ciudad sufren una crisis nerviosa, el Síndrome de París, que fue identificado como tal por un psiquiatra nipón residente en Francia llamado Hiroaki Ota hace veinte años.

El único tratamiento que existe para estos turistas es volver a su país y no regresar a París.