El síndrome del acento extranjero
El síndrome del acento extranjero es uno de los más raros conocidos en psicología, tanto que sólo se han documentado veinte casos en todo el mundo. Pero su rareza no proviene sólo del hecho de que sean pocas las personas que lo sufren, sino por la naturaleza de dicho síndrome. Se produce normalmente como un efecto secundario de un derrame o una lesión cerebral grave que produce un daño neurológico en los sistemas motores de producción del habla. Debido a este daño, la persona que lo sufre habla su lengua materna con el acento con el que lo haría una persona extranjera.

Lo más extraño del síndrome es que aparece bruscamente, y, de un día para otro, se produce el cambio en la dicción del paciente. Esto conlleva para el sujeto una pérdida de la identidad y del sentido de pertenencia a su comunidad que suele derivar en problemas emocionales.

Entre los primeros casos que se conocen está el de Astrid L., una joven noruega que, en 1941 sufrió una lesión cerebral debida a la metralla dispersada tras un ataque área. Cuando se recuperó de la lesión, hablaba su lengua materna, el noruego, con un fuerte acento alemán.

A primera vista podría parecer que la persona adquiere el acento, pero según resultados de investigaciones realizadas en Oxford, lo que ocurre es que, debido al derrame, se modifican los patrones del habla. Por ello, los pacientes pronuncian mal ciertos sonidos, cambian lo longitud de las sílabas o el tono en el que hablan,
pero se han dado casos en que el paciente comete en su lengua materna los mismos errores gramaticales que cometería un extranjero que la ha aprendido como segunda lengua.

El tratamiento para este síndrome está dirigido a lograr que los pacientes recuperen su acento original, para así solucionar los trastornos emocionales que acompañan a dicho síndrome.