El síndrome del príncipe destronado
La llegada de un hermanito, aunque suele suponer un acontecimiento muy esperado por toda la familia, puede ser una situación traumática y estresante para el niño. Por primera vez su estatus en la familia va a cambiar y va a dejar de percibir toda la atención de los padres, ya que tienen que ocuparse del nuevo hermanito. Ello va a provocar que se sienta desplazado, porque por primera vez debe compartir el cariño de sus padres con su hermano.

Esto hace que aparezcan una serie de comportamientos que seguramente hacía tiempo que ya no mostraba, como pataletas, cambios de conductas y retrocesos en el aprendizaje, que son producidos por los celos del nuevo hermanito y que componen lo que se conoce como “Síndrome del príncipe destronado”.

Este síndrome se da sobre todo cuando hay poca diferencia de edad entre hermanos o cuando la llegada del nuevo hermanito coincide con la marcha del mayor a la guardería, que en algunos casos puede ser vivido por el niño como un rechazo.

Por ello es aconsejable hacer que el niño se sienta incluido en la llegada del nuevo hermanito permitiéndole, por ejemplo, elegir el color de su habitación o permitirle que ayude a los padres en tareas sencillas, como avisarles si su hermanito llora o llevando el biberón.

También es importante que los familiares y los amigos que visitan al bebé que acaba de nacer presten atención al niño o incluso le lleven algún regalito, para que no se sienta desplazado del acontecimiento.

Es necesario que los padres, aunque tengan menos tiempo libre por la llegada del bebé, presten atención al hijo mayor, dedicándole tiempo para jugar con él o hacer los deberes, para que se siga sintiendo importante y que no ha perdido el cariño de sus padres.

A veces, para llamar la atención, el niño actuará como si fuera más pequeño. En este caso deberemos ignorar su comportamiento y sólo hacerle caso cuando se comporta y habla de forma acorde con su edad.