El vacío existencial y vital
El ser humano siente vértigo ante la sensación de vacío porque representa la nada. Caer en el abismo de lo incierto. Dicho abismo causa miedo y puede llegar a paralizar. Pues bien, el ser humano también puede sentir dicho vacío dentro de sí mismo. Una persona llena es aquella que está colmada de felicidad, que se siente satisfecha con su presente y con la historia que protagoniza.

En cambio, el vacío existencial refleja el testimonio contrario de aquellos que no se sienten bien en el momento presente. Conviene matizar esta cuestión para entender que en esencia, dicha emoción de malestar puede superarse con el paso del tiempo, el trabajo interior, y a veces, también con la ayuda de un profesional. De hecho, al igual que la depresión puede ser un tema frecuente en la consulta de un psicólogo, la realidad es que muchas personas también solicitan la ayuda de un especialista porque se sienten vacías.

Y es que, se trata de un mal relativamente moderno el hecho de tenerlo todo, vivir en la sociedad del bienestar, tener posibilidades, y más allá de esta abundancia, no saber qué es lo que de verdad se quiere y se desea. El vacío existencial causa sensación de pérdida y de desorientación. La vida se convierte en un laberinto y el sujeto no sabe qué camino tomar con certeza.

Desconoce dicho trayecto, sencillamente, porque tampoco sabe dónde quiere llegar exactamente. Es decir, en el momento en que una persona conoce su meta, también sabe su camino y disfruta de cada paso con seguridad. El vacío existencial también puede ser consecuencia de una sociedad con una pérdida de valores evidente en donde muchas veces se valora la más absoluta superficialidad. Por ejemplo, muchas personas no cultivan del mismo modo su cuerpo y su mente. Lee libros, apuesta por el conocimiento y busca la verdad de las cosas.