El valor de la generosidad
La generosidad es un gran valor humano que debería estar anclado en la personalidad de todas las personas de nuestra sociedad. Una persona generosa es aquella que le gusta ayudar a los demás de forma altruista, es decir sin esperar beneficio propio ni nada a cambio y sin hacer distinciones. Ser generoso es ser altruista o solidario que muy lejos queda de la triste avaricia, del egoísmo o del tacaño.

El valor de la generosidad

La generosidad es un valor y una virtud en las personas. Se refiere a ofrecer ayuda sin que nada material tenga que estar por medio de esa ayuda, simplemente con estar disponible para el otro es más que suficiente.

La generosidad entre las personas es de lo más bonito que nos podemos encontrar en nuestra sociedad porque se ve y se valora la bondad en los actos. Una persona generosa es capaz de ponerse en la piel del otro empatizando y entendiendo su situación sin juzgarlo.

¿Es algo innato?

Ser generoso es algo que aunque se nazca con ello se debe construir ya que también está influido por la educación recibida y el entorno social y cultural en el que se encuentra una persona. Además para unas culturas el concepto de generosidad puede variar enormemente.

Así mismo ser generoso tiene que tener unos límites porque excederse en generosidad con las personas puede desencadenar en situaciones de incomodidad socialmente difíciles de aceptar. Por otro lado también resulta mal visto que alguien intente aprovecharse del beneficio de otra persona.

El valor de la generosidad

¿Cómo ser generoso?

Ser o no generoso es una elección libre de cada uno, pero lo que sí es cierto que si viviéramos en una sociedad en la que todos fuésemos generosos unos con otros viviríamos mucho mejor.

Para ser generoso debe salirte de dentro de ti, sin forzar y pensando siempre en cómo se sentirá el otro si actúas de un modo u otro y potenciando el bienestar ajeno. Empieza por sonreír, ser optimista, empático y pensar en positivo, ya verás como poco a poco todo vendrá unido.