El valor positivo de las experiencias negativas
A lo largo de nuestra vida, vivimos muchos acontecimientos, unos positivos, otros que apenas no dejan huella y otros negativos, algunos de los cuales podemos resolverlos bien y otros que nos resultan altamente dolorosos.

Si pudiéramos, seguramente todos nosotros firmaríamos para llevar una existencia en la que sólo viviéramos hechos felices, en la que todo nos saliera bien sin apenas esfuerzo, en la que todo fuera perfecto y viviéramos siempre en un mundo de color rosa. Pero, aunque nos resulte difícil creerlo, una vida así nos privaría de algo muy importante, y es de todo lo positivo que nos puede traer una experiencia o vivencia negativa.

Aunque nos resulten duras desde el punto de vista vital, las experiencias negativas nos permiten aprender mucho de nosotros mismos y darnos cuenta de que tenemos capacidades o cualidades que desconocíamos. Podemos darnos cuenta de que somos resilientes, es decir, tenemos capacidad para sobrevivir a situaciones vitales muy negativas, que somos fuertes emocionalmente, que contamos con gente que nos apoya o habilidades para resolver conflictos, algo que no es posible conocer de nosotros mismos de otro modo.

Encontrar dificultades para lograr aquello que queremos, aunque nos resulten desesperantes, también tiene su lado positivo. Nos permiten descubrir que somos personas constantes, capaces de luchar por aquello que queremos o de encontrar modos de motivarnos para conseguir un objetivo, lo cual, a la larga, nos ayuda a sentirnos satisfechos de nosotros mismos, de lo logrado tras el esfuerzo.

Por ello, la próxima vez que estés viviendo algo negativo, piensa en lo positivo que puedes sacar de ello. No olvides que, aunque no puedes cambiar lo que ocurre, eres tú quien puede decidir cómo enfrentarte ante ello y cómo sentirte ante ello. De ese modo, podrás vivirlo todo, lo positivo y lo negativo, sin sentirte una víctima del destino.